viernes, 12 de abril de 2013

¿Quién teme a la filosofía?

Tras la publicación del último borrador de la LOMCE, estamos analizando la situación en la que quedan nuestras materias en el nuevo sistema educativo español que esta ley diseña.
Esta situación no puede resultar más desalentadora: realmente la filosofía casi no está presente en este nuevo sistema.
Hemos perdido la presencia como materia obligatoria en la educación secundaria obligatoria, en la que -en un increíble flashback- volvemos a ser la alternativa a la religión. Y ni siquiera queda claro en este borrador que esa alternativa a la religión quede adscrita a los departamentos de Filosofía de los centros educativos. Desaparece la materia tan polemizada desde todos los sectores de la sociedad (parece ser que resulta perjudicial para la formación de nuestros jóvenes y nuestras jóvenes la formación en los Derechos Humanos) Educación para la ciudadanía y los derechos humanos. Y también desaparece la materia obligatoria de 4º de esta etapa Educación Ético-cívica.
Planteada así la situación y aunque la alternativa a la religión "Valores éticos", se adscriba a nuestros departamentos, esto sólo se respetará en los centros en los que haya profesorado de Filosofía, ya que en aquellos centros en los que sólo se imparte el tramo de educación secundaria obligatoria no hay profesorado de nuestra especialidad.
En Bachillerato, que es el tramo de educación en el que más presencia y más relevante es nuestra aportación, ahora sólo estaremos en el primer curso, probablemente con menos horas de docencia, y en el segundo curso nos convertimos en materia optativa para algunos itinerarios y en materia de modalidad no troncal para otro.
Esta es la situación en cuanto a las repercusiones que tiene para el profesorado de filosofía en horas de docencia. Consecuencia inmediata: sobramos muchos profesores de filosofía, con o sin plaza. Más trabajadores ante una situación incierta.
¿Qué pasa con aquellos a los que formamos en nuestros centros educativos? ¿Cuál es el objetivo principal de la LOMCE?


viernes, 15 de marzo de 2013

Estamos ante una difícil encrucijada para la filosofía en los centros educativos. Para muchos de nuestros alumnos y nuestras alumnas resultaría hasta un alivio que esta materia desapareciera. No tienen en cuenta que una formación integral de la persona debería ser el objetivo primordial de la educación y la filosofía ayuda a lograr esa formación integral de las personas con las que trabajamos en los institutos.
No trabajamos con muebles que carecen de capacidad para razonar o argumentar, que pueden tener opiniones acerca de aquello que quieren en su vida y del tipo de vida que desean. Trabajamos con personas que han de formarse para poder crear un proyecto de vida en el que se incluyen valores, ambiciones, deseos y esperanzas, que necesitan tener un espíritu crítico para saber seleccionar entre todo lo que esta sociedad ofrece aquello que es para ellos más adecuado o correcto.
Esto, además de una capacitación profesional, que por supuesto es importantísima, nos capacita como personas, como ciudadanos y ciudadanas, como personas autónomas e independientes capaces de crearse su propio espacio en esta sociedad y de llegar a convertirse en aquello que con nuestro trabajo diario en las aulas intentamos lograr: que de nuestras aulas salgan personas capaces de asumir las riendas de su vida y capaces de luchar contra aquellas injusticias a las que debemos enfrentarnos cada día.
Sé que esto servirá de poco, pero a diario me enfrento a alumnos y alumnas que necesitan más que nunca adquirir las competencias que desde la filosofía podemos proporcionarles. Están pidiendo que se les guíe, que se les oriente hacia aquello que es mejor para sus vidas, y nosotros y nosotras, sus profesores de filosofía, aspiramos a que algún día no necesiten que nadie les guíe.
Así que, hoy más que nunca, un poquito de filosofía en nuestras vidas, aunque haya a quién le resulte molesta.